Podemos aplicar a nuestro entrenamiento con un electroestimulador los mismos principios básicos del entrenamiento deportivo para así obtener el mejor resultado posible adecuando el tiempo, la frecuencia, las cargas y los programas adecuados dentro de un conjunto sistematizado que nos permita rentabilizar el tiempo empleado.

Nuestro cuerpo es una entidad total, no somos entes en los cuales el hígado trabaja por su lado el corazón hace lo que le parece y los músculos se mueven según su propio ritmo, todo está centralizado y perfectamente organizado por lo tanto nuestro método de entrenamiento habrá de valorar no sólo que cualidad muscular queremos desarrollar sino cómo va a afectar eso a los diferentes sistemas de nuestro cuerpo, e incluso más allá de esto comprender que un proceso de entrenamiento de resistencia va a tener sobre todo un efecto sobre el sistema neurovegetativo y que un programa desarrollado para él incremento de la fuerza explosiva va a cargar las tintas sobre el tejido muscular y dependiendo de la intensidad necesitaremos un período mayor o menor de reposo.